14 jun. 2012

Apuntes sobre pensamiento libertario, ecología y producción

Determinadas corrientes y planteamientos libertarios “clásicos” han sido bastante poco conocidos. Entre esos están los que podríamos calificar de algún modo de protoecologistas: cuestionamientos del modelo de ciudad, la organización energética y productiva... Por otra parte, cuando se habla de experiencias como la autogestión de la Barcelona revolucionaria, se suele hacer hincapié en los aspectos económicos más productivos, y otros factores siempre han quedado más en la sombra. Estos apuntes son un intento de rescatar aspectos que pueden resultar aclaradores no sólo de las teorías de pensadores, sino del movimiento que las hacía de algún modo suyas, en contextos que aportaban en sí otras formas de vida.

La ciudad será un punto central. Muchos análisis urbanos de los que beberá el anarquismo de finales del XIX están ya atravesados por la necesidad de realizar una crítica radical a la gran ciudad masificada, en constante expansión incontrolada y de insalubres condiciones de vida generada por el proceso industrializador.

Son continuadores de una línea clara de pensamiento que reflexiona sobre la necesidad de que la ciudad cambie radicalmente de planteamiento. No tenían tan clara conciencia como la tenemos ahora sobre el agotamiento de los recursos naturales o sobre la desaparición de la biodiversidad, pero sí una idea implícita sobre los límites de la naturaleza que no era conveniente traspasar, de los riesgos de una explotación ilimitada respecto a algunos recursos o a la deforestación, erosión del suelo, cambios locales en el clima...

La idea de la ciudad jardín preconizada por Ebenezer Howard se convertirá en una pieza clave en el planteamiento de un nuevo sistema productivo marcado no sólo por el equilibrio ecológico, sino por otra forma de concebir los procesos productivos y la conviencia humana. Kropotkin y Reclus fueron reconocidos inspiradores de estas utopías urbanas, especialmente el primero, a través de su apuesta por la descentralización energética y la producción alimentaria de proximidad. Podríamos considerar a Patrick Geddes, biólogo escocés, el verdadero introductor del término “orgánico”, que hace referencia a la necesaria autosustentabilidad de la ciudad, que debería ser pensada como organismo, y por tanto nunca puede crecer ilimitadamente. Patrick Geddes fue el maestro y principal influencia en este tema de Lewis Mumford, quién, además de muchos otros análisis fundamentales, palteó la necesaria planificación ecológica de toda la región natural.

Respecto al contexto de las grandes ciudades en la Península Ibérica en ese período, en Barcelona se dio un debate profundo sobre esas cuestiones. Cebrià de Montoliu fue un impulsor de la ciudad jardín, e intentó (sin éxito, principalmente por los límites de la especulación urbana) reproducir en Barcelona las experiencias de Geddes y Reclus . Hay que tener en cuenta que esos planteamientos se unen a otros de tipo más popular como la oposición a la agregación de los pueblos limítrofes a Barcelona en 1897, y a otros planteamientos urbanos más directamente ligados al movimiento libertario como los de Alfonso Martínez Rizo, arquitecto que cuestionó por ejemplo la cuadrícula urbana, el barraquismo, e hizo análisis muy interesantes sobre la ciudad y sus necesarios límites, señalando que la ciudad jardín era sólo posible a través de una revolución libertaria También en la órbita libertaria se movía Albert Carsí, hidrogeólogo que planteó, en la seda de Reclus, la necesidad de una nueva cultura del agua .


Municipio libre

El problema de la superpoblación y el paro en las ciudades no se puede separar del de la inmigración masiva de habitantes de zonas rurales a grandes ciudades industrializadas, ni de la cuestión agraria con la problemática asociada a las reformas de la época. Es en este contexto en el que cobrará cada vez más fuerza el planteamiento del municipio libre (teorizado por Alaiz o Isaac Puente), la confederación de municipios autónomos que funcionen de forma comunal, gestionados en asamblea.

El municipio libre añade un planteamiento enormemente interesante desde un punto de vista contemporáneo: sitúa la decisión última sobre las infraestructuras (caminos, molinos, fábricas) en la asamblea de habitantes del pueblo, dejando a los técnicos un papel de asesoramiento a la asamblea y realización de los planeamientos, pero sometidos a la decisión de las asambleas de municipios afectados. Estos planteamientos están inmersos en esa filosofía de equilibrio entre la actividad humana y la naturaleza; aunque pueda parecer anecdótico, merece la pena reseñar por su carácter simbólico el ejemplo de decisión colectiva sobre el trazado de un nuevo camino que imagina Alaiz hablando de las colectividades campesinas: a raíz de la queja acerca del derribo de una encina, la asamblea decide modificar el trazado de un camino, tomándolo como símbolo del cese de la deforestación en la nueva sensibilidad social.

Neomalthusianismo

Otro aspecto que se revelaba ya clave para quienes tuvieron una observación crítica sobre el agotamiento de los recursos a inicios del XX es el debate sobre los límites de la población y los recursos naturales, que fue, a partir de Malthus, largo y tendido. La oposición a las teorías malthusianas de la necesidad de guerras y enfermedades para equilibrar la población, tachándolas de servir a los intereses de la burguesía, fue unánime, pero aunque muchos teóricos anarquistas no se preocuparan de los límites poblacionales considerando básicamente que el problema era el reparto de los recursos, otros sí lo hicieron: el neomalthusianismo planteaba una limitación consciente, mediante el uso de anticonceptivos, de los na cimientos, negándose a los propósitos natalistas de la burguesía que pretendía una expansión poblacional y a los intereses bélicos que exigían que los pobres fueran carne de cañón, literalmente. Evidentemente, fueron combatidos por la Iglesia.
Además del análisis del riesgo de agotamiento de los recursos naturales, uno de sus aspectos más reseñables es el discurso radical acerca de la libertad de las mujeres para decidir acerca de su propia maternidad, señalando en muy temprana época que la información y el libre acceso a los anticonceptivos eran indispensables para la libertad de las mujeres, además de ser una exigencia para la transformación social profunda social del amor libre
Respecto a la acogida de estas ideas por las mujeres, hay que pensar que el papel de las obreras era más importante del que creemos (y, como tuvieron en cuenta no sólo las mujeres que luchaban por emanciparse, sino todos los que apoyaban esta perspectiva neomalthusianista, sin libertad para las mujeres no sólo no habría justicia social, tampoco se podía lograr una sociedad equilibrada sin riesgo de superpoblación y con hijos bien atendidos). Si la presencia femenina en sindicatos y ateneos fue baja no es por desinterés, sino por otras limitaciones relacionadas con el patriarcado. Si queremos encontrar claves para superar los límites impuestos hoy en día por el contexto posibilista en que se mueve el feminismo institucional, además de tener en cuenta estas experiencias de liberación femenina, conviene recordar que las mujeres obreras trabajaban asalariadamente (en peores condiciones que los hombres) desde los inicios de la industrialización, y formaban parte de las luchas obreras también desde sus inicios. Y antes de esa industrialización también las mujeres compatibilizaban el trabajo productivo con el reproductivo y el de cuidado (el ideal de la mujer volcada únicamente en el cuidado de sus hijos nace en una época relativamente reciente e industrializada de la mano de la burguesía, aunque haya sido posteriormente aceptado, como tantos otros valores asociados a la industrialización). Ni los anticonceptivos ni el trabajo asalariado son “regalos” que nos haya hecho el capitalismo de consumo en la década de los 70, ni tiene sentido discutir la conveniencia o no de que las mujeres compaginen la maternidad con el trabajo productivo, porque prácticamente nunca ha sido de otra manera, si atendemos a la realidad de obreras y campesinas.

Volviendo al neomalthusianismo, en el estado español, Luis Bulffí fundó en 1905 la Liga Española Salud y Fuerza (Procreación Consciente y Limitada), que propagó estas teorías hasta volverlas mayoritarias en ateneos y federaciones obreras. En su revista escribieron personajes interesantísimos como Isaac Puente, médico que conectó el neomalthusianismo con el naturismo.

Sobre la cuestión productiva

“La nueva economía del mundo de iguales y libres ha de descongestionar las monstruosas aglomeraciones urbanas. Propiciemos ya en el mundo obrero la vuelta al punto perdido: la comuna libre, y desde esa base natural y nada artificiosa, sino verdadero cimiento de la biología social, hagamos por estructurar la nueva vida a base de un reparto proporcional de las fuerzas motrices y los instrumentos mecánicos realmente útiles, pasando a enlazar el desenvolvimiento agrícola de las comunas con sus derivados industriales precisos a sus necesidades locales, es decir, industrializar en lo estrictamente preciso los productos que requiera una vida simplificada en la cual las necesidades del espíritu tengan más espacio y tiempo para su cultivo

Todo esto nos llevaría a plantearnos la relación de los anarquistas con el progreso, la tecnología y la industrialización. Esta es una cuestión enormemente compleja, porque además es muy diversa en las diferentes corrientes anarquistas. Algunas posturas anarquistas rechazaban totalmente la industrialización (comunas naturistas a las que se alude en la ponencia del Congreso de Zaragoza, como las propugnadas por Federico Urales), otras no fundamentaban una crítica profunda a esto por centrarse en los problemas inmediatos. Sin embargo, en general, si consideramos que la discusión entre diversas concepciones económicas de la sociedad anarquista desembocaron en la ponencia sobre el comunismo libertario del Congreso de Zaragoza, se podría decir que el planteamiento de la descentralización productiva basada en la comuna que tiende al autobastecimiento, gestionada localmente de forma asamblearia e integrando la (en general pequeña) industria en un equilibrio ciudad-campo se generaliza.
Desde luego no podemos hablar de un rechazo ni siquiera una desconfianza generalizada hacia la técnica (sí fue así en algunos casos) de la técnica, pero tampoco de una esperanza ciega en la reapropiación del sistema productivo industrial tal y como era (y sigue siendo, aumentada su nocividad). De algún modo fluye de unos a otros (Kropotkin, Geddes, Reclus, incluso Mumford) una esperanza en una nueva técnica que acompañaría a la humanidad en un cambio de rumbo . No se trata, en su caso, de discernir sobre lo positivo o negativo de tal o cual avance, sino de replantear completamente la dirección productiva, en una organización social en la que las necesidades a cubrir sean una decisión colectiva y descentralizada, y no una imposición.
Esto no significa una lectura única, por supuesto. Se dieron otras posturas claramente productivistas, como las de Abad de Santillán, por ejemplo.
A la vista de la situación actual, tal vez habría que señalar una excesiva confianza en la técnica, especialmente por parte de autores como Kropotkin, como se ha hecho , pero no sería justo dejar de ver que no escribían desde nuestra derrota, sino desde la perspectiva colectiva de quienes consideran posible una transformación revolucionaria de la economía y la producción al completo (una perspectiva difícil de considerar actualmente). Por tanto, no les movía el deseo de limitar la voracidad del capitalismo, como a buena parte de las propuestas ecologistas actuales.
Para los anarquistas de la época fue en general una constante la voluntad de elevar el nivel de vida de la población (partían de una situación en muchos casos de miseria), pero en lo que respecta a la satisfacción de las necesidades básicas, y no a la multiplicidad de falsas necesidades del capitalismo actual (la emergencia de las clases medias y el bienestar no se había dado en la sociedad peninsular de la época). Aun cuando sea imposible saber adónde hubiera llevado la organización descentralizada de la economía y la producción que planteaban, me parece imprescindible recuperar perspectivas que pueden ser todavía inspiradoras para enfrentarnos a situaciones actuales.

Por otra parte, me parece fundamental relacionar estas ideas con el contexto del movimiento obrero que podía acogerlas, de forma no tan limitada como podríamos pensar (por ejemplo, Reclus era uno de los autores más leídos entre los obreros). Ateneos y sindicatos, junto a redes sociales de apoyo mutuo y vida en común (vecindad, proximidad), que proporcionaban una perspectiva de emancipación y se convertían, en sí, en una forma de recuperar terreno en la lucha entre la ciudad burguesa y la ciudad popular . Probablemente esa es una de las perspectivas más difíciles de recuperar hoy en día, desposeídos como estamos de la comunidad, pero es fundamental tenerla en cuenta, por limitadas que sean actualmente nuestras perspectivas en ese sentido.
Todo ese movimiento popular estaba atravesado por la insistencia en la cultura y el conocimiento, y no simplemente por la voluntad de conseguir mejoras. Habría que detenerse en este punto, porque nuestra visión actual de esos conceptos puede estar muy empañada por la recuperación del Estado y el poder. La cultura y el conocimiento al que se aspiraba no eran lo que desde hace décadas han convertido en mercancía, ni (aunque sea necesario cierto escepticismo ante la fascinación cientificista de algunos teóricos anarquistas) unos avances científicos al servicio de los intereses del poder, ni el desarrollo de la técnica como una sucesión de artículos de consumo. Era (y es) otra cosa; tal vez aquello que permite complementar la comunidad y lo colectivo con una libertad de desarrollo personal y consecuencia con las personales elecciones en la vida. El conocimiento, en ese contexto, no se sitúa exactamente en la disyuntiva actual entre institución y comunidad Más allá de cuáles fueran en concreto sus creencias en el conocimiento y en la esperanza de emancipación (en eso habrá que encontrar respuestas variadas, en lo personal y colectivo), es posible, pienso, encontrar en la entremezcla de referencias que animó a ese movimiento, entre lo comunitario proveniente de lo rural, las experiencias de lucha y espacios compartidos del mundo urbano y la emancipación del conocimiento y la cultura, inspiraciones para orientarse en el difícil presente.,
De ese, a veces, caos armónico se desprende la idea de progreso (humano) que pusieron sobre el tablero, bien diferente del caramelo envenenado que nos venden (o hacen engullir) ahora.

Colectivizaciones en Barcelona, 1936

En los debates libertarios de los últimos años el obrerismo (normalmente ligado a sindicalismo) ha sido un tema en constante debate. Al plantear si la autogestión, obrera o colectiva, es viable hoy en día, ha surgido multitud de veces la objeción de que una sociedad como esta no puede ser autogestionada (algo evidente), suponiendo (en mayor o menor grado) que en la tan comentada revolución del 36 los anarquistas se limitaron, en general, a plantear la autogestión del sistema productivo tal y como era.
Desde luego, hacer un análisis global y pormenorizado de esta cuestión excede el propósito y las posibilidades de estas líneas. Sí me gustaría, no obstante, señalar algunos aspectos que considero merecedores de atención, porque ayudan a retomar perspectivas que considero fundamentales sobre la transformación radical de la sociedad. Para acercarse a valorar las posibilidades de los cambios radicales que planteaban, puede ser muy interesante leer la prensa anarquista de la época, especialmente la multitud de noticias y reportajes sobre colectivizaciones aparecidos en Solidaridad Obrera , así como el libro de Souchy y Folgare acerca de la revolución en Catalunya, que recoge reportajes, entrevistas y testimonios directos. Estas lecturas permiten acercarse a una realidad revolucionaria en parte diferente a la que se suele evocar (a veces la historia del anarquismo, la hecha desde el movimiento y, sobre todo, la hecha desde la academia, ha tendido demasiado a centrarse en los personajes más representativos, y en el caso del período 36-39, esto se vuelva aún más complicado). Muchas transformaciones no vinieron de análisis de líderes o teóricos, sino que se dieron en el contexto de las realizaciones prácticas.
En la maternidad se realizó un proceso de cambio total, de una institución represiva dedicada a maltratar a las madres solteras para que dejaran a sus hijos en adopción a familias ricas, a un espacio de apoyo en el que se apoyaba a mujeres solas en su maternidad, dándoles un espacio de apoyo y planteando unos valores sociales de libertad . Experiencias como ésta se acompañaban de cambios sociales como el impulsado por la despenalización del aborto, con un discurso de liberación sexual femenina que sería radical aún hoy en día. Profundamente transformadores, en la época, eran también los planteamientos de cambio en los psiquiátricos, priorizando las necesidades emocionales de los pacientes . Se proporcionó escuelas para todos los niños (el CENU), una escuela integral y antiautoritaria, cuya convivencia se gestionaba asambleariamente por los alumnos. Estos proyectos señalan una concepción de los servicios de atención a las personas diametralmente opuesta de la “gestión de recursos humanos” disfrazada de atención social “integradora” de hoy en día.
Otras transformaciones que se movían en el terreno de lo no directamente productivo tienen que ver con las fábricas y su control por sus propios trabajadores. Por ejemplo, la realización de bibliotecas en las fábricas (como la de cervezas Damm), espacios comunitarios como comedores autogestionados, salas de conferencias...
Es cierto que, en general, el hecho de que la Revolución fuese canalizada por los sindicatos supuso una órbita productiva y política diferente de lo que hubieran sido otras posibilidades . Sin embargo, por lo que respecta a la visión que tenemos, hay que observar algunos aspectos respecto a la historia que habitualmente nos ha llegado acerca de esa revolución. Una, que se ha dado muchísimo peso a los líderes de la CNT, a menudo a los más productivistas (de la batalla política del mayo del 37 está claro que la CNT salió perdedora, como explica Miquel Amorós en La revolución traicionada). Otro aspecto es la desintegración general del anarcosindicalismo en tanto que movimiento amplio tras la larguísima dictadura y la conflictiva reconstrucción de la CNT en un contexto social radicalmente diferente, que ha hecho a menudo casi imposible continuar determinados debates, manteniendo a menudo una especie de imagen gloriosa y congelada que en realidad escondía muchas más diversidades y debates (algunos especialmente contemporáneos).

Sin embargo, también queda claro que la realidad de las fábricas, talleres, comercios y servicios no iba en esa línea de concentrarse únicamente en la guerra en la guerra. Por ejemplo, pese a la claudicación política de la CNT, las fábricas y servicios resistieron colectivizados hasta el final de la guerra. Pese a toda la censura de guerra (realmente feroz), leyendo cartas y opiniones de “militantes de a pie” en Solidaridad Obrera, por ejemplo, se revela evidente el descontento de los anarquistas ante la situación política. Y esos objetivos y propuestas de los trabajadores en sus propios espacios laborales han pasado bastante desapercibidos en la historia, pero se puede intuir en ellos algunas cosas que no dejan de tener su importancia: que los intentos de transformación profunda no fueron sólo cuestión de un programa previo ni de una teoría más o menos perfecta, sino que se basaban en una reapropiación real de algo que cada hombre y mujer vivía y sabía hacer, y que (dejando aparte la cuestión de si lo hubieran conseguido) no querían limitarse a volver un sistema técnicamente más eficiente, sino volverlo acorde con sus propias necesidades en todos los aspectos. Influía tal vez un contexto que no tiene que ver directamente con ninguna ideología obrera: las personas que compartían trabajo también compartían otros espacios, como se ha visto antes, y el ambiente laboral de esos años era bastante diverso de la mayoría de nuestras experiencias.
La cuestión de la autoorganización en las fábricas barcelonesas ha sido controvertida. Para el PSUC era egoísmo e improductividad, y parece evidente que para el sector dirigente de una CNT cada vez más claudicadora ante las exigencias de limitar un proceso revolucionario era imprescindible concentrar esfuerzos en interminables exhortaciones a trabajar y producir . Este es un tema muy complejo en el que haría falta detenerse muchísimo más, cosa que aquí es imposible. Mi intención es sólo la de plantear que la realidad de esas fábricas (compleja y casi inabordable, entre otras cosas por falta de documentos fiables) no tenía por qué corresponderse, pese a que sin duda fue en muchos aspectos mejorable, a determinadas acusaciones que presentaban a los trabajadores como egoístas, incapaces de pensar más allá de sus necesidades inmediatas o de hacer aún la revolución . Sucede también, por otra parte, que se ha tendido a responder a las críticas de la izquierda demócrata o autoritaria respecto a una supuesta ineficiencia productiva de las realizaciones anarquistas argumentando principalmente en el terreno de la cuantificación productivista.
Parece que la necesidad de tanta llamada a la producción “sin perder el tiempo” (en otras realizaciones revolucionarias, claro) podía deberse a una falta de identificación paulatina de muchos anarquistas con el la situación política y lo que ésta les exigía (hay que recordar que esas fábricas fueron colectivizadas sin que mediara una orden de la CNT para hacerlo). Por otra parte, evidentemente no se pueden obviar las necesidades de la guerra.
La cuestión de la desaparición de sectores productivos es una de las complejas, y ahí se enfrentan grandes retos (para los que hoy tenemos pocas soluciones) Por ejemplo, un delegado de industria afirma que, aunque no sea viable suprimir sectores industriales enteros, esos sectores irán desapareciendo poco a poco y sus trabajadores serán reabsorbidos . Otra vía interesante la abrieron varios ayuntamientos, que acabaron con el paro en sus municipios proporcionando un salario a todo el mundo a cambio de trabajar en los campos comunales (la propiedad de la tierra fue gestionada por los municipios). Obviamente, se trataba de experiencias en una sociedad en transición, en otro caso conceptos como “paro” no tendrían sentido, pero el planteamiento de cambiar trabajo fabril por agrario, planteado a nivel municipal, no deja de tener su interés.

Concluyendo, el motivo de estos apuntes es el de rescatar aspectos y perspectivas de las teorías y prácticas libertarias que, a mi juicio, aún siguen siendo vigentes como planteamientos. Eso no significa, por supuesto, que tengan que convertirse en dogma ni ser una especie de guía revolucionaria fija (eso, hoy en día, sería entre otras cosas un brindis al sol). Pero no está de más rescatar aspectos que puedan seguir siendo inspiradores, además de que pueden arrojar luz a perspectivas que en otras ocasiones han quedado incompletas.
También, en un momento en que algunos asocian las ideas de “movimiento obrero” sólo a lo productivo, a la defensa del estado del bienestar y al desarrollo, es importante recordar que en otros tiempos y lugares han convivido en ellos perspectivas radicalmente cuestionadoras del sistema productivo contemporáneo. Y habrá que recordar, igualmente, que esas perspectivas se han dado en el contexto de movimientos amplios, en los que análisis de este tipo se contemporizaban con la satisfacción de las necesidades más acuciantes. Tal vez sea interesante leer estos análisis y experiencias no sólo en lo teórico, sino también desde la evidencia de que sólo desde movimientos amplios, de base libertaria, diversos y centrados en lo más cercano es posible llevar a la práctica resistencias y avances efectivos en los caminos que queramos tomar en colectivo.

10 jun. 2012

Definiendo el Anarquismo

Dícese por aquellos adversarios del anarquismo, más abiertos a las ideas radicales que, esa doctrina es hasta ahora “un conjunto de hermosos jirones sin trabazón sistemática” y se pide de continuo el plan completo de reorganización social según las ideas del socialismo anarquista. Exígese, como a las demás ideas políticas, el diseño minucioso del porvenir, sin que falte el menor detalle, obedeciendo sin duda al hábito de dictar leyes y fórmulas al mañana y olvidados seguramente de que la sociedad no es un edificio que se construye según la voluntad y la ciencia de un arquitecto único.

Aquellos partidos que afirman la necesidad de un órgano directivo y que aspiran a conquistarlo para realizar su plan particular que reorganización pública, vienen obligados a formular ante las gentes sus propósitos para el porvenir, porque solicitan de la sociedad delegaciones de poder que teóricamente no se confieren sin el previo conocimiento del uso que trate de hacer del poder. En principio la sociedad deposita su confianza en aquellos que mejor aciertan a traducir sus deseos. Prescindamos de la realidad, bien contraria a la teoría. Pero ¿cómo exigir de quien no solicita ni quiere el Poder, de quien niega la necesidad de órgano alguno de elección social y proclama la capacidad del pueblo para proceder por su cuenta sin ningún género de tutela, cómo exigirle que prescriba a los hombres del día siguiente la forma concreta en que han de traducir su capacidad para convivir libremente?.

Tal pretensión arguye desconocimiento de la doctrina. La idea anarquista es negación terminante de toda sistematización dogmática. Presupone la libertad sin reglas, la espontaneidad sin trabas. No es simple negación política, sino filosofía completa que explica los hechos y sus causas, que estudia los fenómenos y las ideas sin salirse de la relatividad de todas las cosas, que resume, en fin, la experiencia y la ciencia. - en realidad son una misma - en un conjunto armónico de adquisición ideal y práctica al mismo tiempo. Su método de investigación positiva es la antítesis del doctrinarismo religioso, político y filosófico.

Niégase filosofía al anarquismo porque su método no se funda en prejuicios ni admite nada a priori, porque aun del positivismo científico no retiene sino lo que la demostración ha establecido incontestablemente y rechaza todo lo que contiene de sistematización doctrinal, no queriendo hacerse solidario de introducciones que el tiempo y la experiencia pueden destruir. Pero ¿carece en realidad de método filosófico, que es todo lo que la ciencia puede exigir?. Todos los sistemas y escuelas doctrinarias descansan o en un principio establecido a priori - metafísica - al que sujetan todas las deducciones y con el que construyen el edificio de su ciencia arbitraria, o bien derivan de la experiencia a posteriori - método filosófico propiamente dicho -, un principio general con el que se construye la armazón sistemática de determinadas doctrinas y a cuyo ritmo se sujeta la investigación, dando de bruces en el dogmatismo. En los dos casos se pone diques a la dirección del pensamiento, encarrilándolo hacia fines predeterminados en el supuesto de que estos fines contengan necesariamente la verdad que se busca. La propia ciencia cuando no halla explicación a los fenómenos o se muestra fácil a las generalizaciones por el procedimiento arbitrario de las analogías, ensaya a priori teorías Que se truecan prontamente en dogma y el dogma en error que obra en el tiempo como elemento negativo de acción y para- liza o dificulta la explicación verdadera de los hechos.

Y ha sido y es tan fuerte la educación filosófico-dogmática de los hombres, que éstos propenden siempre a la unificación caprichosa de los hechos y de las ideas; y así no hay rama de los humanos conocimientos que no contenga multitud de divisiones y subdivisiones, de sistemas, de escuelas y de doctrinas contradictorias. Las ciencias naturales no se han purgado todavía de esta tendencia totalmente, pues que explican muchos fenómenos de muy distinto modo, no ya en, épocas diferentes, sino en un mismo tiempo. No es necesario citar autores y teorías. Una mediana cultura da pleno conocimiento de las divisiones doctrinales, filosóficas y científicas.

El socialismo anarquista sigue, como ya hemos dicho, su propio método, opuesto a todo dogmatismo, y no establece a priori principio alguno: no generaliza los comprobados a posteriori sino hasta donde lo permite la ciencia adquirida, y no se presta a la sistematización cerrada de los conocimientos, negándose a toda aventura filosófica porque entiende que la ciencia es un cuerpo de conocimientos en continua formación cuyo ciclo no se cerrará jamás. Por eso, en la contienda de espiritualistas y materialistas, por ejemplo, rechaza justamente ambos dogmas. Hay en la investigación de los fenómenos un punto donde toda doctrina flaquea: es aquel punto en que los linderos de lo absoluto se presentan cortando el paso a nuestra limitada Inteligencia. Cuando el materialismo, saliéndose de la ciencia, intenta franquearlos, toca a lo arbitrario, y en este momento preciso es cuando la filosofía anarquista se diferencia fuertemente de la dogmática. Quédase con el inmenso arsenal de los conocimientos científicos que forman el bagaje del materialismo y se aleja de cualquier intento de explicación metafísica que trate de cortar el nudo más bien que deshacerlo. No se satisface con los fáciles decretos de la pseudociencia.

Del mismo modo no se suma el anarquismo a ninguna otra escuela ni deja que se le encasille en el sensualismo, en el positivismo, en el idealismo, etcétera, en cuanto significan doctrina cerrada, método de exclusión. No desconoce el importante papel que en la vida representan los sentidos ni olvida que la idea, a su vez, es esencial al desenvolvimiento del individuo y de la humanidad: reconoce que todos los fenómenos se verifican siguiendo direcciones precisas y en condiciones determinadas; que la naturaleza no pertenece al capricho ni a lo arbitrario; afirma como objeto de la vida el placer y la comodidad para el cuerpo, para la sensibilidad y para la inteligencia; posee por la ciencia la certeza de que el Universo, desde el más microscópico de los seres hasta las inmensas moles que innúmeras recorren el espacio, es una cadena estrechamente tramada de causas y efectos en perpetua y múltiple conexión: pero aborrece el exclusivismo enfático peculiar al dogmatismo de estas escuelas y no quiere con ellas resolver de plano, bajo un punto de vista particular, el problema de un más allá tanto más lejano para el hombre cuanto más se le aproxima en sus adelantos y en sus conquistas.

Por esto no entran en su filosofía las fáciles generalizaciones de tales escuelas: no entra la sistematización de elementos del conocimiento cuya trabazón es puro artificio cerebral y no entra la caprichosa unificación del Universo en un solo fin y en un solo propósito, porque en este punto otra vez la metafísica trata de salvar los abismos que separan lo cognoscible de lo incognoscible, lo puramente relativo de lo absoluto. Para la filosofía anarquista no hay una verdad inmutable, una justicia inmutable, una ciencia absoluta, sino verdades que varían en el tiempo y en el espacio, concepciones relativas de la justicia y parciales realizaciones de la ciencia. Si tal verdad o justicia o ciencia absoluta existieran, careciendo los hombres de medios para descubrirlas y verificarlas, su existencia sería nula y de ningún efecto para la humanidad. Que el hombre se forje estas concepciones absolutas, que conciba, sin determinarla ni definirla, la idealidad de lo perfecto, no autoriza la afirmación de su existencia como hecho real tras el que debamos correr inútilmente sin tregua ni descanso.

El positivismo moderno es buen ejemplo de cómo se cae en el dogmatismo, aun cuando se trate de sistematizaciones científicas. Háse verificado que el desenvolvimiento biológico sigue ciertos particulares modos de evolución. Y apenas verificada esta conquista de la ciencia se ha intentado a porfía generalizar la evolución lanzándose algunos a construir por analogía la evolución de la sociedad, la evolución de las instituciones, la evolución de las costumbres, conforme a puntos de vista particulares y sin cuidarse de otra cosa que de acomodar los hechos a las teorías en lugar de acomodar éstas a aquéllos. A la hora presente la teoría evolucionista es el dogma filosófico y científico que se impone en los dominios del saber, de tal modo que, por una reversión muy explicable en los dominios de la metafísica, ha venido el positivismo a reconstruir, bajo nuevas formas, la antigua teología y estamos en riesgo evidente de una moderna escolástica. Las viejas cuestiones de lo relativo y lo absoluto, de Dios y el mundo, de la materia y el espíritu, del libre albedrío, etc., renaciendo con nuevos bríos han permitido que la fatuidad reaccionaria haya cantado la bancarrota de la ciencia. Por la educación recibida, el pensamiento no se satisface con ideas definitivas, con estados definitivos trasunto de sistemas cerrados que la humanidad no suministra y es simple producto de la abstracción cerebral, fácil al dogma de los saltos mentales. Y no se satisface el pensamiento, porque, no habiendo sido educado para confesar su Impotencia no obstante su ilimitación imaginativa, salva arrogante los más formidables obstáculos a trueque de decretar, ufano, la consumación de todas las cosas en la concepción única, inmutable y eterna de su fantasía privilegiada. Mas, ¿son científicamente racionales las ideas y los estados definitivos? ¿No es contradictorio con el estado de perpetuo movimiento de la energía universal ese otro pretendido estado definitivo de las ideas, ese prurito de las sistematizaciones en que arbitrariamente se encierran toda la vida y todas las manifestaciones de la vida? El anarquismo se da buena cuenta de esa contradicción y por ello no sistematiza, no tiene dogma y carece ciertamente de metafísica, no de filosofía. Su filosofía arranca de este principio por doquier demostrado: la ciencia es un cuerpo de conocimientos en perpetua formación. Nada hay en ella definitivo, de un modo absoluto; nada que a manera de enciclopedia comprenda al Universo entero y sus fenómenos. Es «un conjunto de hermosos jirones» agrupados parcialmente según relaciones bien establecidas, pero sin trabazón sistemática que abarque todo el conjunto de los hechos y de las ideas. Y esta filosofía tan pertinazmente negada al anarquismo, que no es una idea definitiva, sino la iniciación definitiva del libre desenvolvimiento de las ideas y de las caras, esta filosofía es lo único positivo que puede entresacarse de la inmensa labor científica de los hombres. De todos sus libros, de todas sus contiendas, de todos sus sistemas, de todos sus particularismos de escuela, de todas sus diferencias doctrinales brota con singular persistencia la característica común atribuida por nosotros a todas las investigaciones: la relatividad de los conocimientos que en hermosos jirones prueban lo absurdo de cualquier sistematización definitiva.

El anarquismo, que recoge esta resultante común y labora por ensanchar el campo de los conocimientos, se coloca en el firme terreno del método puramente científico. La experiencia ha probado que cuando se traspasan los linderos de esta resultante común, se cae necesariamente en la metafísica de lo absoluto y entonces la investigación marcha sin rumbo por los libres espacios de la imaginación.

Confesamos preferentemente nuestra impotencia intelectual para traspasar aquellos límites y no decretaremos, neciamente, que las cosas sucederán con arreglo a nuestra fantasía, vagando por los laberintos de lo desconocido.

No ofrecemos esquemas del porvenir porque no propagamos ideas predeterminadas. Nuestros ideales son la resultante experimental de cada momento, en vista de los hechos pasados y presentes que afirman la eliminación del mal conocido para el porvenir.

¿Cierra esta filosofía el paso al desenvolvimiento de nuestras facultades y se niega a la afirmación de mejores métodos de convivencia humana?

No es necesaria al desenvolvimiento de las facultades del hombre la metafísica. Es, por el contrario, fuerte obstáculo. Cuando el cerebro se llena de las vaguedades de lo desconocido, pierde la verdadera noción de la realidad. Las quintaesencias de lo absoluto son la antesala de la demencia. Los individuos de constitución excepcional que resisten la tendencia patológica de ciertas investigaciones, hacen muy grandes obras de gimnasia intelectual, pero nada de provecho, nada efectivo y útil para sí y para sus semejantes. De los prolijos estudios de la metafísica y de la teología, no se han podido deducir jamás resultados universales y mucho menos prácticas, las conclusiones de la ciencia actual son contrarias a la pretendida utilidad de tales estudios.

Para el desenvolvimiento de nuestras facultades, especialmente las intelectuales, requiérese estudio serio y continuo de la naturaleza, análisis minucioso de los hechos y de las cosas. En lugar de correr tras las fantasías del número, tras la ilusoria penetración de la íntima naturaleza de los seres vivientes, es necesario educar el cerebro en la Inquisición de los fenómenos, en el examen de todas las manifestaciones reales de la vida comenzando por los más pequeños e insignificantes sucesos para concluir por las amplísimas series de causas y efectos que explican el general funcionamiento del Universo. Las ciencias naturales hacen grandes progresos por medio de este método. La economía, la sociología, la filosofía propiamente dicha, avanzarán resueltamente el día en que a este método se plieguen, purgándose de toda tendencia trascendente.

A este fin propende con fuerza el socialismo anarquista i, por ello, afirma en primer término la necesidad de que todos los hombres puedan desenvolverse ampliamente, estudiando a este objeto nuevos métodos de convivencia social. Sus principios fundamentales son, en resumen, los siguientes:

1-Todos los hombres tienen necesidad de desarrollo físico y mental en grado y forma indeterminada.

2-Todos los hombres tienen el derecho de satisfacer libremente esta necesidad de desarrollo.

3- Todos los hombres pueden satisfacerla por medio de la cooperación o comunidad voluntaria.

Razonemos brevemente:

Cada individuo nace con determinadas condiciones de desarrollo, sean o no susceptibles de determinación. Por el hecho de nacer, y de nacer con aquellas condiciones, tiene necesidad, o en términos políticos, tiene el derecho de desenvolverse libremente. Cualesquiera que sean las condiciones en que se coloque, su organismo entero propenderá a expansionarse en todas direcciones. Querrá conocer, saber, ejercitarse, gozar; querrá sentir, pensar y obrar con entera libertad. La necesidad de todas estas cosas es su propio ser. Si se limitara su crecimiento físico por medios cualesquiera, todo el mundo calificaría este hecho de verdadera monstruosidad.

Si se limita su desenvolvimiento sensitivo, Intelectual o moral deberá en buena lógica decirse otro tanto. No ocurre así en nuestros días. Mas, no obstante, el principio es evidente, pues de cualquier manera que se constriña la expansividad del organismo humano, monstruosidad se comete. El hombre, todos los hombres, tienen necesidad por naturaleza, de desarrollo físico y mental, tienen socialmente derecho a este desarrollo. ¿Cómo traducir a la práctica este principio? La tradición nos ha legado sus reglamentos, impuestos primero por la voluntad del príncipe, remachados después por el derecho divino de los parlamentos mediante el escamoteo de la soberanía individual.

Algunos hombres han querido y quieren todavía que cada uno se mueva al compás impuesto, piense con arreglo al metro de arbitrarias legislaciones, sienta al diapasón de la música gubernativa y obre con arreglo al patrón único de la sapiencia oficial. De hecho, lo que querían y quieren es que la multitud no sienta, ni piense, ni obre nunca por su propia cuenta y por su propia voluntad. La teoría se ha inventado para los inferiores, para los que nacen y viven y mueren en la dependencia de la astucia política y de la expoliación económica. Nadie ha probado la necesidad ni la justicia de esta subordinación de la naturaleza a los caprichosos reglamentos de algunos hombres, ni más ni menos hombres que el resto de los humanos. Tanto valdría probar la necesidad de que los astros se movieran a nuestro antojo o de que la sangre circulase por las arterias según un plan particular nuestro. Todo el Universo se desenvuelve conforme a condiciones particulares suyas en conexión con otras condiciones de ambiente y relación. El hombre no es más ni menos que un elemento del Universo con sus condiciones de relación ambiente. Estas condiciones, son objeto de estudio para la ciencia; sería un absurdo, aún no conocidas, codificarlas; demencia, codificarlas sin conocerlas.

Toda contradicción a las llamadas leyes de la naturaleza lleva consigo el correctivo adecuado. Quien abusa de su fuerza física, quien se excede en el gasto de sus energías, halla el correctivo en el aniquilamiento de su organismo, en la anemia y en la tisis. Quien no administra bien su fuerza cerebral paga con la impotencia el derroche de su fuerza. Superfluos son todos los reglamentos que sancionan estos principios dañosos todas las leyes de los hombres que a ellos no se conforman.

Dentro, pues, de las autónomas condiciones de cada existencia Individual, el hombre, todos los hombres son libres de satisfacer sus necesidades de desenvolvimiento. ¿Supone esta afirmación que el hombre puede por sí mismo subvenir a todas aquellas necesidades?

De ningún modo. No es menester que hagamos excursión alguna por los dominios de la historia y de la sociología para probar que de la impotencia del Individuo aislado ha surgido la comunidad de los hombres, ha brotado lo que se llama sociedad. Aun cuando la existencia individual es posible fuera de la comunidad, no es cuestionable la ventaja de ésta por lo que ensancha la esfera de acción de aquél y por los beneficios que le reporta.

Por eso cuando decimos que los hombres pueden satisfacer libremente la necesidad de integral desenvolvimiento, agregamos la petición de principio: “por medio de la cooperación o comunidad voluntarias”.

La cooperación forzosa es el medio de convivencia social practicado casi universalmente. Bajo distintos nombres se ha considerado, y se considera necesaria la esclavitud de la mayoría de los hombres para la producción de las cosas indispensables a la vida. Poco importa la proclamación de la libertad del trabajo, porque con el nombre de proletariado el esclavo perdura. El que carece de propiedad en nuestras sociedades individualistas, vive obligado a someter su libertad y su fuerza productora al que mejor le pague. El salario es el precio de la servidumbre. Se contrata actualmente en el mercado público al jornalero poco más o menos como se contrataba antes al esclavo. Si la demanda sobrepuja a la oferta, el obrero puede hacerse pagar regularmente el alquiler de la fuerza. Si la demanda es inferior a la oferta, el precio del alquiler baja y queda a unos cuantos la libertad de despedazarse en la disputa por el apetecido mendrugo. Los más deben resignarse a perecer de hambre. Tal es el resultado efectivo de las conquistas democráticas.

No preguntaremos a los hombres de ideas radicales porque contradicen en la práctica lo que teóricamente afirman. La inflexible lógica del individualismo imperante es más fuerte que todas las filosofías fraternales.

Pero es necesario evidenciar continuamente por qué los más hermosos principios resultan en la vida ordinaria impracticables.

Se ha afirmado la Libertad como una cosa legislable, como una bella fórmula perdida entre la hojarasca ampulosa de la literatura política. Se ha afirmado la igualdad como una ecuación impuesta y la realidad por la sola virtud del rigorismo de sus términos. Se Da afirmado la fraternidad como la mística aparición de sentimientos novísimos cuya propiedad inmaculada consistía en limar, por arte de magia, todas las asperezas de la vida común. Y no se ha tenido la resolución de llegar hasta el fondo verdadero de estos principios, no se ha tenido el valor de traducirlos en hechos. La humanidad se contentó con las palabras y se pasa sin su bello contenido.

La propiedad y el gobierno, el antagonismo de intereses y la desigualdad de condiciones, todo subsiste a través de tremendas sacudidas revolucionarias y anula las afirmaciones de la democracia. Es menester llegar al socialismo para per- catarse de que la libertad es un mito sin la cooperación voluntaria entre los hombres; que la igualdad es contrasentido sin la destrucción de la propiedad individual; que la fraternidad es imposible sin la desaparición previa de cuanto en la lucha cotidiana pone a unos hombres enfrente de los otros. Es menester llegar al anarquismo para advertir cuán radicalmente cualquier sistema de gobierno de unos hombres por otros imposibilita toda solución de igualdad y de libertad y cierra el paso al porvenir.

La libertad efectiva de sentir, pensar y obrar en la sociedad con entera independencia, no es traducible prácticamente más que por la facultad común a todos los hombres de poder cooperar según su voluntad a los fines que puedan o quieran proponerse. Esta facultad supone necesariamente la Igualdad de medios, cuya expresión completa es la comunidad de todas las cosas, formulada, metodizada según las opiniones, las tendencias y las necesidades de los asociados. La fraternidad solamente puede producirse a medio de la identidad de los intereses.

Dejad al hombre en libertad de asociarse y cooperar voluntariamente a todos los fines de la vida; hacedle posible la adopción de los medios indispensables a la realización de aquellos fines, y el hombre, todos los hombres, podrán dedicarse de hecho a la producción de cuanto sea necesario a su integral desarrollo.

El método de la cooperación forzosa ha hecho que la mayor parte de los humanos se vea constreñida a trabajar bestialmente para que unos cuantos puedan permitirse el lujo de rebasar los términos de todo desarrollo necesario. El método de la Cooperación voluntaria hará que todos los hombres se consagren espontánea y solidariamente a la producción racional de cuanto sea indispensable a la existencia. La naturaleza, que puso al lado de las necesidades la fuerza productora, obrará por mil organizaciones coercitivas y empujará al trabajo, al ejercicio útil de la fuerza, mejor que cualquier género de coacción organizada. Lleguemos hasta el fin o será preciso borrar del programa de las aspiraciones humanas las palabras que tantas veces han llevado a los hombres de generosos sentimientos al sacrificio de su existencia en beneficio de sus semejantes y en holocausto de sus anhelos de justicia.

SI, pues, en conclusión, no damos esquemas del porvenir establecemos en cambio los principios fundamentales de una nueva práctica, libre a todas las iniciativas y a todas las experiencias, cuya resultante será el producto del estado de desenvolvimiento de los hombres en cada momento de tiempo y en cada lugar de espacio.


Ricardo Mella.
(Natura, num. 17 Y 18. Barcelona, junio 1904).

21 may. 2012

Boston Beatdown

Quiero hablar de este documental, cual contenido me parece patético y hasta alarmante,


Recomendaría que si alguien tiene la oportunidad de verlo y encontrarlo que lo vea, porque no tiene ninguna perdida.

No pienso decir que la violencia mola, siempre y cuando sea un acto de autodefensa, pero es que grabar a 40 tíos dando una paliza a uno solo, me parece un acto totalmente cobarde y asqueroso.

Este tipo de personas utilizan la violencia contra los mas indefensos por mera diversión, no solo eso, sino que graban y difunden sus actos de machotes... hay que tener en cuenta que les dan palizas a todo lo que se les pasara por la cabeza, incluso a ancianos. ( Parecen más bien que hayan visto películas como The Warriors, Wanderers, Clockwork Orange y se están flipando) no creo que sea el ejemplo a tomar, la actitud y acción de estos mendas).

No solo eso, si no que estos tipos se jartan de lo dura que es su crew y lo duros que son.

Sin duda alguna hay que quedarse con las camisetas que llevan algunos con el lema “Unity & Respect”, menuda ironía.

Es lamentable que haya personajillos así en la escena del Hardcore, pues tipos así no representan lo que es realmente el Hardcore y lo mas triste es que haya muchísimos grupos dentro de la escena, que sean capaces de apoyarlos.

Quizás hayan cosas que tenga sentido, que los medios de comunicación manipulan información pero no es excusa para defender la violencia gratuita. Un documental lleno de palizas y actitudes estúpidas, en vez de intentar reflejar aspectos más positivos. Se puede hacer un documental duro, sobre una realidad jodida, sin necesidad de regodearse en los aspectos más truculentos.

19 may. 2012

La CNT en la época del pistolerismo de los años 20

Cuando se habla de la història de la lucha heroica i sangrienta de la CNT en la Barcelona de los años 1918-23, siempre se hace referencia a los moderados y a los partidarios de la lucha o respuesta armada. Entre los moderados siempre se situa a Salvador Seguí y Angel Pestaña entre otros, mientras que entre los radicales armados se menciona principalmente a los Solidarios liderados por Joan Garcia Oliver, Buenaventura Durruti y Francisco Ascaso, entre otros.

Yo queria hacer algunos matices de esta versión. Angel Pestaña era contrario a la lucha armada y no llevava pistola ni para defender-se. Salvador Seguí era contrario a los atentados pero era partidario de la autodefensa y un experto en el uso de la pistola. De hecho rechazó dos atentados a tiros en 1920, antes de que fuera asesinado en 1923.

A parte de las diferencias entre los anarcosindicalistas posibilistas y los partidarios de la revolución anarquista inmediata, la lucha armada entre 1918 y 1922, era más una question de autodefensa, respuesta armada o venganzas que de la intención de hacer la revolución anarquista inmediata.
Fué a finales de 1922 que con la aparicion de los Solidarios que trataron de unir todos los grupos armados para responder a los pistoleros del Sindicato Libre y a la represión policial, que la lucha armada era además un método que pretendia iniciar una revolución anarquista, al contrario de los anarcosindicalistas moderados que sólo querian la acción puramente sindical.

Los Durruti, Oliver o Ascaso (Solidarios) encaminaron a la CNT hacia la revolución anarquista, que años después en 1936 se matarializò al iniciarse la guerra civil. Son mitos historicos del anarquismo a nivel mundial y el nombre de Durruti, líder de la Revolución, su màxima representacion i con todo merecimiento.
No obstante no es del todo justo que algunos escritos cercanos al anarquismo atribuyan sólo a los Solidarios els peso de la lucha armada en los primeros años 20 en Barcelona. Cuando se fundaron los Solidarios y Durruti llegó a Barcelona a finales de 1922, los anarcosindicalistas ya llevavan 5 años de lucha sangrienta con la autoridades y la patronal (desde 1918) con centenares de muertos. Evidentemente los historiadores i escritores anaquistas de la época explican la historia correctamente, pero actualmente hay un cierta tendencia al tópico de los Solidarios como únicos promotores de aquella respuesta armada.
Aquí escribo una lista de algunos de los anarcosindicalistas que en estos 5 años (1918-23) fueron miembros de los grupos armados y todos con sonadas acciones y tiroteos en Barcelona y alrededores. Muchos de ellos murieron en las acciones que trataban de frenar el pistolerismo patronal i la accion asesina de la policia de la época, que matavan incluso a los anarcosindicalistas más moderados.

Por lo tanto como homenaje a aquellos anarcosindicalistas armados injustamente olvidados aquí está una lista de algunos de ellos:

Los 2 hermanos Volney y Progres Ròdenas, Ramón Archs Serra, Pere Vandellós, Simó Piera, Pere Mateu  Cusidó, Lluis Nicolau Fort, Llúcia Fors (alias Joaquina Carlota), Ramón Casanellas, Pere Boadas, Josep Saleta, Vicens Cervera, Miquel Villalonga, Elias Garcia Segarra, Joan Baptista Acher, Francesc Glascar, Pere Boix, Medí Martí, Joaquim Buigas, Restituto Gómez, Alberto Manzano, Alfonso Miguel, Francesc Berro, Benito Mechano, Agustí Flor, Silvestre Hernández, Francisco Bravo, Andreu Mora, Josep Batlle, José Picòn, Jaume Jiménez Serra, Marc Alcon, Roser Segarra, Juan Abrau, Salvador Salsench, Francisco Novellón, Roser Benavent, Juan Elias, Joan Bautista Cucha, Miquel Tomjuan, Josepa Crespo, Ramón del Riu, Eusebi Brau, Jesús Pascual Aguirre, Josep Peris, Martí Martí Colomé, Víctor Sabater, Domingo Colominas, Juan Molina, Marià Canela, Lluis Dufur, Luisa Moreno, Joan Manent, Josep Grau, Francesc Biol, Josep Alcaraz, Manel Figueras, Jaume Dufur, Bru Lladó, Marcelino da Silva, Manel Casas, Vicente Sánchez, Ramón Recasens, Francesc Verdú, Segimón Sola, Francisco Peña, Antoni Mas, Amalio Cerdeño, Victor Quero, Francesc Cunyat, Joaquim Roig, Francesc Garcia “el patillas, Josep Espuñes, Aníbal Alvarez, Francesc Martínez Valls, Joaquín López, Carles Figuerola, Angel Latorre, Salvador Montès, Jacint Vila, Josep Soler, Antonio Matenza, Eusebio Conde, Josep Liciaga, Josep Domingo, Jaume Martínez Palau, Juan  López, Magí Marimón, Bartolomé Llabrés, Manel Soler, Luis Muñoz, Gregori Daura, Miquel Palau, Joan Caballé, Manuel Fernandez, Francesc Gil, Ferran Sánchez Rojas, José Pérez, Joan Tarragó, Andreu Masdeu, Ramón Recasens, Manuel Ramos, Antonio Jiménez, Manel Talens, Adolfo Bermejo, Rafael Climent, Marià Canela, Ricart Pi, Domenech Ribas i muchos otros que no caben por falta de espacio y muchos que nunca se sabrá quienes fueron.



17 may. 2012

Decibelios

Bueno, aquí tenemos esta banda que tanta confusión ha causado con si eran nazis o no... desde mi opinión, voy a decir que no, pues si lo hubiesen sido no lo iban a decir ahora.

Representantes del modelo originario de los skins, clase obrera y apoliticos.

Por mucha caña que se les de con la famosa bandera de españa y cierto miembro con su camiseta de Adolf Hitler, cual espalda llevaba todas las derrotas de los nazis. Nunca se escucho ninguna letra patriota o racista, todo lo contrario, macarras, antimilitares, anticlericales y hasta himnos.

Hay que destacar que por los 80, la provocación de los punks estaba de moda en Inglaterra, llegando hasta aquí... con sus brazales y camisetas con svastikas (mencionar a Sid Vicious), incluso algunos uniformados como soldados de la Gestapo, discos con las siglas de las SS ( Como por ejemplo las Vulpess)... que a día de hoy se siga criticando y despotricando sobre eso... me parece una tontería.

Cabe recordar la famosa canción de los Ilegales que decía “Nazis, simpáticos los nazis... nazis, conozco muchos nazis...Heil Hitler” pues esta canción ni mas ni menos era para provocar y nunca he escuchado a nadie decir ni afirmar que Ilegales eran nazis...

Lehendakaris muertos también han tenido sus movidas por su tema “Gora españa” y salir a cantar con una camiseta de españa, cuando no es mas ni menos que otra provocación.

Incluso los mismísimos Kortatu, en la canción “Platinozko Sudurrak” gritan por un momento Sieg Heil! Y jamás se les a etiquetado como nazis.

Enserio, me aburre oír estas tonterias sobre Decibelios y otros grupos en general...que cada uno piense lo que quiera, pero yo, seguiré escuchandolos.


                                            LARGA VIDA A DECIBELIOS! OI!

16 may. 2012

NO al cierre de la Casika

La casika despues de mas de 14 años de actividad esta en un claro riesgo de desalojo.

El ayuntamiento se esta encargando en estos ultimos meses de mover papeles y mantener el acoso al centro social.

Habrá manifestacion que tendra lugar en mostoles el 16 de junio a las 18:30.

Para más información y apoyo os dejo el siguiente enlace  http://apoyalacasika.wordpress.com/

15 may. 2012

Subcomandante Marcos

Quisiera resaltar una persona que con el paso del tiempo he admirado y respetado, Subcomandante Marcos, anticapitalista, insurgente, poeta.

Desde mi punto de vista a la altura de revolucionarios como Pancho Villa y Emiliano Zapata, consiguió hacer respetar los derechos de los pueblos indigenas .

Desde el principio del levantamiento aclaró a la prensa que el EZLN no es marxista, y en entrevistas ha declarado estar más influido por el intelectual mexicano Carlos Monsiváis que por Karl Marx. Su visión es anticapitalista, pero se rehúsa a proponer o buscar una solución global a todos los problemas que enfrentan los sectores desposeídos, y trata en cambio de unir todas las luchas que ya se dan sin tratar de imponer una visión o metodología en particular. Además de Emiliano Zapata, también ha manifestado admiración por el revolucionario argentino Ernesto Che Guevara.



Según sus propias narraciones (confirmadas por versiones gubernamentales), Marcos llegó a Chiapas con algunos otros compañeros tras haber militado en las Fuerzas de Liberación Nacional varios años. Llegó promoviendo la teoría maoísta, pero el encuentro con los movimientos indígenas de Chiapas transformó su pensamiento, y puso a las comunidades indígenas en el centro de su praxis y discurso. El resultado fue más cercano a las teorías del marxismo estructuralista que a sus intenciones originales, aunque si bien ya desde su tesis de licenciatura mostraba influencias teóricas de Louis Althusser, Michel Foucault, Alain Badiou, entre otros. Otras ideas que ha expuesto en sus discursos y acciones están más relacionadas con los temas y preocupaciones del marxista italiano Antonio Gramsci, popular en México cuando él estudiaba en la universidad.



Su estilo elíptico, irónico y romántico puede ser una forma de distanciarse de las circunstancias dolorosas que reporta y protesta. Pero, como quiera que sea, sus voluminosos escritos tienen un propósito, como se describe en el libro Nuestra arma es nuestra palabra, donde se compilaron muchos de sus escritos, artículos, poemas, discursos y epístolas.



En diciembre de 2004 anunció la publicación del libro Muertos incómodos, escrita al alimón con el autor de novela negra Paco Ignacio Taibo II y publicada en el diario mexicano La Jornada; consistió en doce entregas donde se hace un escrutinio de la vida política nacional. El libro en un primer momento iba a ser escrito con Manuel Vázquez Montalbán pero, tras la muerte de éste en 2003, ya no fue posible. Publicado en España por la editorial Destino en abril del 2005.


No se si alguien habrá seguido este blog en algun momento, pero ante la inactividad por motivos personales, me gustaría decir que seguira adelante, y ahora mas que nunca. Muchas cosas, acontecimientos...etc etc han pasado desde que se dejó de escribir en este blog, asi que poco a poco iré posteando de nuevo.

Hoy me gustaria dejaros con un tema de Victor Jara, cantautor torturado y asesinado por golpistas chilenos en el 73.


NO MÁS PUEBLOS OPRIMIDOS

|| Festival Cine Anarquista en Barcelona

En esta semana tendrá lugar la segunda edición del Festival de Cine Anarquista de Barcelona. Varias individualidades libertarias de la ciudad decidieron el año pasado llevar a cabo un primer festival de cine... "anarquista". Lo más difícil del caso es decidir qué es el cine anarquista. Podría ser una forma de hacer cine autogestionaria o contracultural, o podría ser una temática concreta sobre sucesos que puedan llegar ser entendidos bajo esa etiqueta.




Sin embargo, la propia palabra anarquista es tan amplia que podría agrupar a una vasta multitud de maneras de entender el mundo. No se pretende excluir a ninguna de ellas en un evento de estas características, abierto, plural y entendido como una forma de promoción cultural libertaria. Ante la criminalización vivida en los últimos meses será una bonita forma de reivindicar la palabra "anarquista".



Durante 4 días, del 16 al 19 de mayo tendrá lugar la proyección de más de 30 películas, documentales y cortos de lo más variado del anarquismo, que van desde las temáticas sociales hasta el cine (cortos) de autor y la expresión contracultural. Destacamos, por decir alguna, la película Emilio, el eco de otros pasos, película sobre los últimos días de un anarquista español exiliado en Francia; Raid on Reykjavik reloaded, sobre una espectacular acción directa de liberación animal realizada en la Islandia de los 80 contra un barco ballenero; No-Res, sobre la vida y muerte de la Colònia Castells, barriada de Barcelona destruida por la especulación; 72 Horas, autonomía obrera en los setenta, el título lo dice todo; En quart grau, sobre las prisiones y su impacto en los familiares de las personas presas; o Sueños colectivos, sobre las colectividades durante la Revolución española de 1936-39.



Se trata de un programa variado, pensado para no parar de ver películas sobre historias "anarquistas" de distinta significación y para dar a conocer una pequeña parte del rico panorama de la creación audiovisual hecha por gente libertaria en nuestro tiempo.



El festival tendrá lugar en Barcelona, en el barrio del Raval, en la Casa de la Soli (c/ Vistalegre 15) y el sábado también en la FELLA (c/ Joaquín Costa 34) .



Cada día comenzará entre las 16h. y las 17h y durará hasta las 22:30 - 23h.         http://www.fcab.tk/